En Iztapalapa con sus 2 millones 700 mil habitantes, pieza clave de la capital y de su gobierno, todas las fuerzas políticas del país libraron una batalla decisiva. Ganó el jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, y el movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Perdieron el gobierno de Calderón, el PRI, el PAN y los poderes fácticos. El diferendo original fue una pugna entre perredistas. René Arce y su familia, que tienen el control de la delegación desde 2000, e Izquierda Unida, que ofreció como candidata a Clara Brugada apoyada por Marcelo Ebrard y AMLO. Brugada venció en la elección interna a Oliva de Arce. Las cosas se complicaron cuando el tribunal, bajo la presión del PRIAN, impuso el triunfo de Oliva sobre Brugada. A propósito retrasó la resolución para crear una trampa. La importancia de la delegación y el involucramiento de Ebrard y de AMLO parecieron dar una oportunidad a sus adversarios de propinarles una derrota monumental. La hazaña. AMLO decidió apoyar a un candi...