Leyendo una columna publicada por Guadalupe Loaeza (Reforma 27/01/2009) hice estas reflexiones, y me cuestioné de acuerdo con las preguntas que ella se hace en su escrito, de por qué yo sí fui al Zócalo, en la cual dice: “Debí de haber ido y sin embargo no fui. Miro la foto del Zócalo y me parece increíble que después de dos años el movimiento de Andrés Manuel López Obrador siga congregando a tanta y tanta gente. ¿Por qué no fui?” ¿Pude haber ido? Era domingo. Si ya no creo en el movimiento, entonces en qué voy a creer. ¿En el PAN? ¿En las palabras de Germán Martínez? ¿En los discursos de Peña Nieto? ¿En la objetividad de los noticiarios de Televisa? ¿En los sermones de Norberto? Era domingo y no fui. Vuelvo a ver la foto del mitin mul-ti-tu-di-na-rio y no me encuentro entre toda esa gente. Allí no estoy. Me pongo triste. Porque no sé en dónde, carajos, estoy: si a la izquierda, a la derecha o en el centro. Si viviera en Estados Unidos, estaría 100 por ciento con Obama. Él, dicen que e...